Ada Colau y el circo de la política

Lo que nos quedaba por ver. Antes los políticos suplicaban el voto cogiendo niños en brazos para besarlos y ahora Ada Colau, al poco de empezar la campaña electoral para el 21D, suplica el voto homosexual desde la tribuna de Sálvame Deluxe confesando lo de su novia italiana.

La política, especialmente en época preelectoral, tiene mucho de circo y postureo, eso no es nuevo y menos en los últimos años cuando, de forma exagerada, el populismo, desde Chaves y Maduro hasta Trump, pasando por Pablo Manuel Iglesias, se dedican a escenificar patochada tras patochada como si les fuera (que sí, que les va) la vida en ello.

Ahora, en medio de una Catalunya fracturada y en declive, junto al procés de opereta con toda la ridícula y frustrada parafernalia secesionista (donde dije digo, digo Diego), aparece Ada Colau en Sálvame Deluxe intentando adelantar a Iceta pregonando que no la gana nadie a enredarse con su mismo sexo. Acto seguido, su claque en las redes sociales (¿estaban avisados?), de forma nada espontánea pero si muy vocinglera, se lanzan a alabar a su lideresa como si contar su vida ante las cámaras de Sálvame fuera el súmmum de la lucha por la libertad sexual.

Hace falta ser muy pardillo (o pardilla) para pensar que Ada, oportunista como ella sola, ha tenido un arranque de sinceridad en televisión así como así. El 21 está ya ahí mismo, el histrión bailongo Iceta está que lo peta en las encuestas y la nada vanidosa Ada ha decidido agarrar por las orejas los focos para centrarlos sobre sí misma. Si alguien piensa que esto no ha sido una artimaña electoral (bastante burda, por cierto), porfa, que se lo haga mirar.

Como a Iceta, más circo, lo de pegar gritos desaforados y marcarse unos compases cada vez que acaba un mitin parece que le funciona, Ada ha decidido salir al ruedo a disputarle el voto del colectivo homosexual.

Aún siendo cierto que no son buenos para la causa de la diversidad tan frívola manipulación y postureo ante Jorge Javier Vázquez en un programa como Sálvame Deluxe, casi me alegro de que no haya decidido ponerse a bailar como Iceta para quitarle votos. Porque a Ada prefiero no imaginarla meneando las caderas como Miquel. Aunque no lo descartemos, según las Leyes de Murphy, si algo puede empeorar, empeorará.

@JoseRaigal

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