Internacionalismo versus nacionalismo

El fin de semana ha estado plagado de declaraciones patriotas y patrioteras, con motivo del #12O. Desde mi más profundo respeto por los sentimientos de cada cual, he de reconocer que mi “nacionalismo” acaba en los límites de la M30 donde comienza el Distrito de Puente de Vallecas. Afortunadamente, no creo que los vallecanos iniciemos guerras de expansión, y nuestros hinchas del futbol, los Bukaneros, hacen, a su manera, más alarde de conciencia de clase que de chovinismo nacionalista.

Mi conciencia de pertenecer a la clase trabajadora es la base de mis principios y criterios y los trabajadores no tenemos patria. De ahí una cierta tentación jacobina mía que mi sentido común de prudencia y convivencia reconduce al federalismo.

La revista La Internacional Comunista era el órgano oficial del CEIC. Se publicó inicialmente en ruso, francés, alemán e inglés.Los orígenes del Movimiento Obrero organizado son esencialmente internacionalistas. En una época de continuos conflictos bélicos azuzados por naciones y por imperios, la clase trabajadora buscaba la paz y se agrupaba en Internacionales. Nuestro lema era “Proletarios de todos los países, uníos”. Se canta desde entonces La Internacional y en nuestra guerra civil miles de voluntarios extranjeros empuñaron su fusil en las Brigadas Internacionales defendiendo nuestra República.

Cierto que el nacionalismo ha inspirado movimientos progresistas que han luchado en los procesos de liberación se sacudieron tanto a América Latina, como a África o Asia. Pero, las cosas como son, no parece que los nacionalismos europeos sean movimientos anticolonialistas o antiiemperialistas.

En la actualidad, la globalización que todo lo invade cada vez borra más fronteras. Mi barrio de Entrevías (como el resto de barrios obreros de Madrid en general y de Vallecas en particular) parece Nueva York por lo variado del personal que circula por sus calles, de todo color y toda procedencia. Comienza a abrirse tímidamente paso el mestizaje, y un aroma cosmopolita de mezcla de culturas, razas y civilizaciones, conforma una sociedad de diversidad y de respeto (trabajamos por ello). 

Hay que sumar, y no restar. Tengo la experiencia de Sindicatos nacionalistas que, en la negociación de Convenios de ámbito estatal, han renunciado a participar en las conversaciones porque querían un Convenio restringido al ámbito de sus Comunidades Autónomas. Triste y lamentable que en medio del conflicto con la Patronal haya quien se dedica a debatir si son galgos o son podencos. Por suerte, por su escasa representatividad suponen sólo un incidente folklórico y no una distorsión que debilite la parte sindical.

Ahora bien, es cierto que las naciones existen, las comunidades humanas con historia, lengua, cultura, geografía y economía comunes están ahí (1). Y en aras de ese espíritu internacionalista que envuelve a la clase trabajadora, es fundamental respetar los derechos de las naciones más pequeñas que se encuentran englobadas en otras mayores, para evitar los enconamientos y enfrentamientos fratricidas entre comunidades de los que la espeluznante guerra en los Balcanes es una horripilante muestra de donde pueden conducir los delirios nacionalistas.

refugEn España la clase trabajadora no necesita la secesión de ninguna comunidad. El grado de autonomía del que goza, por ejemplo, Euskadi, es mucho mayor de aquel al que aspiraba el Sinn Fein de los republicanos irlandeses tras la tregua del IRA. Pero esto no justifica las pretensiones de algunos nacionalistas españoles de sofocar tajantemente el ejercicio de ciertos derechos por los pueblos catalán, vasco o gallego. Unamos a esto la complicación de las contradicciones nacionales en España que supone el desastre del café para todos autonómico y el desbarajuste originado por la actual e ineficaz descentralización administrativa.

La manera de convivir satisfaciendo el sentimiento nacional de los pueblos de España, a la vez que nos alejamos de la tentación separatista y de la manipulación que ejercen sobre sus pueblos elementos tan burgueses como Artur Mas o Iñigo Urkullu, es un Estado Federal (2), existente ya en múltiples países de Occidente con modelos sociales parecidos al nuestro.

El separatismo no favorece a la clase trabajadora, pero debemos reconocer y respetar la diversidad nacional dentro de un marco unitario de convivencia.

Mi patria es el mundo, mi familia, la clase trabajadora.

@JoseRaigal

(1)   “Nación es una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura” (José Stalin, El Marxismo y la cuestión nacional)

(2)   El alegato pro República ya lo dejo para otro artículo, que hoy se me ha ido algo la mano escribiendo.

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2 pensamientos en “Internacionalismo versus nacionalismo

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