¡Piquetes, adelante!

Que enorme placer ver rabiar a la Botella por haber mordido el polvo (y algo más que polvo) tras la victoria de la huelga de nuestros barrenderos. Como siempre ocurre cuando una huelga nos sale bien, rechinó sus molares pasteurizados reclamando una ley que nos recorte (1) este derecho fundamental.

Botella pasea su abrigo peludo entre su tropa

La misma derecha económica, política y mediática que antes de la convocatoria de una huelga se prodiga en argumentos para señalar la inutilidad de la misma y el escaso seguimiento que tendrá, es la que aúlla pidiendo árnica cuando la clase trabajadora y sus sindicatos le metemos un gol por toda la escuadra y la huelga es un éxito.

14D La madre de todas las Huelgas

No nos es fácil sacar adelante una huelga (sea general, de sector o de empresa) en un país con 6.000.000 de parados, despido libre (y camino de ser gratuito) y con más de un tercio de contratación temporal. El fantasma del despido y el desempleo son agitados obscenamente para chantajear y aterrorizar a los trabajadores, puro terrorismo empresarial.

La doble moral tan practicada por nuestra derecha protesta vehementemente en defensa de lo que presentan como “derecho al trabajo” a la vez que coaccionan a millones de trabajadores que, literalmente, tienen pavor a perder su puesto de trabajo, “y a ver quien encuentra algo luego, tal y como están las cosas”.

Nuestros piquetes (informativos, pacíficos y respetuosos con la legalidad, of course), muchas veces son presentados como excusa por miles de trabajadores y trabajadoras que de esta forma esperan poder participar en la huelga sin sufrir las represalias del empresarios. Se convierten en garantes, así, del derecho constitucional a la huelga.

Las cosas como son, es cierto que ha habido algún caso, puntual y aislado, de algún piquete al que se le ha ido la mano. Pero es cierto que esos escasos y excepcionales excesos son de masa despreciable (2) comparados con la presión que padecen durante semanas, meses, años… quizá toda la vida, cientos de miles, millones de trabajadores para intentarles impedir que ejerzan libremente su derecho a la Huelga.

10_09_27_manel_publico

Volviendo al comienzo de este post, la suciedad que estos días se apoderó de las calles de Madrid (3) fue criticada por alguna gente que, a la vez que se preocupaba por las papeleras vaciadas, se permitía ignorar el peligro que para más de mil familias suponía el ERE salvaje que amenazaba al personal de limpieza urbana.

Contra viento y marea esta huelga ha salido para adelante y ha puesto de rodillas a la Botella, gimoteando envuelta en su peludo abrigo. Ya sabes, se ha dado cuenta de que necesita una Ley de Huelga para evitar en el futuro que ganen de nuevo, aunque sea por una vez, los que siempre pierden.

Organizaremos aún mejor los próximos piquetes, para que le sigan dando a la Botella. 😉

@JoseRaigal

  1. Recortar, que no prohibir porque no pueden al gozar de protección constitucional. <Artículo 28.2. Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses>.
  2. En términos científicos, “masa despreciable”, significa que la masa de un objeto no tiene ninguna importancia en la solución de un determinado problema de ciencias, es decir que no se toma en cuenta ese factor.
  3. Madrid estaba hecho una pena, las cosas como son, pero también es cierto que, por ejemplo, el elitista barrio de Salamanca ofrecía un aspecto bastante más deplorable que, también por ejemplo, barrios obreros como el de Vallecas 😉
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