Abre tu mente, fuera estereotipos

AvatarEn plena semana del Orgullo LGTB, todas las personas con sensibilidad progresista hemos apostado por que no hay reglas para amarse, que no se pueden poner puertas al campo, que el amor siempre vence (#LoveWins) y que nadie debe dictar a otra gente como deben relacionarse, amar o con quien deben casarse.

Respeto, tolerancia y conciencia de que la diversidad existe. Lo defiendo y suscribo al 100%.

Por eso, en este penúltimo post antes de la pausa veraniega, voy a dedicar estos pocos cientos de palabras a esos guardianes de la pureza de la verdadera y auténtica izquierda, única y verdadera, como los dogmas integristas religiosos, que saltan como cebras cuando su ortodoxia no es compartida por alguien que, con toda desvergüenza, se reclama también de izquierdas sin pasar la para ellos intachable prueba del algodón.

Abrir las mentes no debe ser sólo una consigna “correcta políticamente” en un sentido determinado, sino realmente despejar nuestras neuronas para que el pensamiento político no sea un ejercicio de fe, recitando el “catecismo” de izquierdas, sino el analizar, el pensar y el sacar conclusiones que puede que no gusten si confrontan con una visión simplista del momento político y de la lucha de clases.

En las últimas semanas he participado en diversos debates, muy didácticos e ilustrativos, donde he asistido a una defensa encarnizada, con argumentos simplones y dogmáticos, de la justificación del holocausto por parte de Zapata, o donde se me ha criticado por defender el uso de mi partido de la bandera constitucional, al igual que hiciera en su día el Partido Comunista de España de Santiago Carrillo y Marcelino Camacho.

No voy a replantear dichos debates, quien quiera que eche un vistazo a los posts que publiqué sobre ello. Lo que me llama la atención en este caso es la actitud de algunas compañeras y compañeros que se creen con el derecho de repartir carnés de pureza ideológica, de crear el decálogo del buen republicano o del buen izquierdista, y todos los que nos saltemos dicho decálogo somos derechistas, contrarrevolucionarios o no se sabe qué.

mente abierta

Esa falta de análisis crítico, esa falsa seguridad que da el atrincherarse en posiciones preconcebidas, es totalmente contraria al espíritu racionalista y librepensador que dio origen a los movimientos sociales de emancipación que hacen avanzar a la mayoría social y a los colectivos discriminados.

En ocasiones, cuando no tengo el gusto de conocer a algunas de las personas con las que debato en estos términos, me hace gracia su cerrazón y su estrechez mental. En otros casos, cuando conozco de la lucha diaria y aprecio a algunas otras personas, me duele esa falta de ejercicios intelectuales, ese recitar el catecismo “comunista” sin salirse ni un milímetro de la linde.

Mala cosa no pensar. Mala cosa sólo recitar. Abre tu mente y piensa que el mundo puede ser distinto a cómo te han enseñado, replantéate todo cada día.

Quizá sea más incómodo, pero seguro que te hará más libre.

@JoseRaigal

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