La Ley de la jungla

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La supervivencia de los fuertes en detrimento de los débiles, para que mejore la especie, está muy bien en biología y entre los animales, pero los seres humanos hemos construido culturas y civilizaciones donde conceptos como la empatía y la solidaridad nos distinguen y nos ayudan a vertebrar nuestras sociedades.

El darwinismo social es sinónimo no sólo de la eugenesia nazi, sino también del ultraliberalismo conservador que intenta eliminar la protección social a los más débiles. Que cada uno se busque la vida como pueda y quien no pueda…

Viene todo esto a cuento de la bazofia ultraliberal que ha rugido ante la posibilidad de que un gobierno progresista, liderado por Pedro Sánchez y el Partido Socialista, legisle la tan urgente demanda de una renta mínima para quienes carecen de ingresos. Una cosa es que se pueda disentir de esta medida y opinar en contra (estamos en democracia), y otra muy diferente la bilis despectiva que sale de algunas bocas faltando al respeto de las personas que necesitarían esta Renta Mínima.

Hay mucho sinapismo insensible que tiene el futuro asegurado (algunos sin haber tenido que esforzarse lo más mínimo para ello) y que escupen que las medidas de protección social lo que hacen es que la gente renuncie voluntariamente al puesto del trabajo para vivir del estado. Prefiero pensar que hablan por ignorancia, porque nunca se han visto, por ejemplo, en la terrible situación de quien pierde su empleo en la cincuentena y sabe positivamente que con su edad es prácticamente imposible que encuentre otro puesto de trabajo.

Estos ultraliberales, darwinistas sociales, defensores a ultranza de lo individual y lo privado, en muchas ocasiones deben su posición a la familia en la que han nacido, o a las relaciones que les han enchufado, más que a méritos propios. Pero se permiten proponer con un desprecio absolutamente repugnante que se deje sin recursos a cientos de miles de personas que por cuestión de edad, capacitación o incluso física, tienen un índice casi nulo de empleabilidad.

Esto ya no son diferencias de criterios. Es la más inhumana insolidaridad que prescinde del apoyo social para implantar la ley de la jungla y del sálvese quien pueda. Afortunadamente, hay valores éticos, sociales, políticos, e incluso religiosos, que se enfrentan a esa concepción despiadada que fragmenta y enfrenta a la colectividad.

Esperemos que las fuerzas parlamentarias progresistas sean capaces de aunar esfuerzos y legislen el tan necesario aumento de la protección social en España, entre otras medidas de la agenda social que devuelva tantos derechos arrebatados por el PP a la clase trabajadora y reconstruya y mejore el estado de bienestar.

@JoseRaigal 

 

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2 pensamientos en “La Ley de la jungla

  1. El problema es que sobran políticos y faltan personas .
    Vivimos en la era del yo.Todo lo planteamos desde el “primero tengo que estar bien YO”
    Y miramos para otro lado .
    Si lo que “dan “nos beneficia o podemos aprovecharnos de ello,genial ,si es para otros “que injusticia ,venga vamos …”
    Aunque estemos rodeados de comodidades,queremos más ,y el que no tiene ,”pobre ..como están las cosas ”
    Aún así ,existen personas y organizaciones que luchan por los demás y devuelven la fe en el género humano.Y ante ¿Y que puedo hacer yo ?,al menos no vuelven la cara,miran a los ojos de los demás y sienten su dolor .
    Lo dicho ,sobran políticos y faltan personas,

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