¿Y qué pasa con Patxi, pués?

He hablado una sola vez con Patxi López, cuando participó en una asamblea de mi Agrupación Socialista, la del vallecano barrio de Entrevías-Pozo. Saturado como estoy de políticos advenedizos y de postureo postmoderno (la farándula esa que se conoce mediáticamente como “nueva” política), la agradable conversación con Patxi reafirmó en persona la idea que ya me había hecho de él siguiendo su trayectoria pública. Un hombre del partido, sólido, serio, cercano, de esos pocos que en política (o en sindicalismo) creen en lo que hacen y realmente están a disposición de la organización, y no al revés.
Los socialistas vascos siempre me han merecido un respeto especial, ser socialista en las últimas décadas en Euskadi suponía jugarse la vida amenazada por el terrorismo nazi de ETA. Muchos compañeros cayeron, otros fueron heridos, marcados de por vida en el cuerpo y en el alma. Por eso, porque había que tener mucho coraje y mucho valor real para la militancia socialista, la gente de mi partido en Euskadi fue siempre un referente.

En el momento actual, la crisis evidente que sufrimos en España los socialistas necesita urgente e imperiosamente que superemos las actuales divisiones para, de forma unida, construir la organización política socialdemócrata que necesita nuestra clase, la trabajadora. Y eso, como siempre que se quieren cerrar filas en una organización obrera, exige que se haga sin vencedores ni vencidos.

Dejé de apoyar a Pedro Sánchez cuando cayó en la trampa de la estrategia de Podemos y se enrocó en su #NOesNO, metiendo al Partido Socialista en un callejón sin salida, llevándolo a desplomarse en caída libre y abocándolo a la extinción. En aquel momento Patxi apoyó a Pedro, siempre ha sido leal a todos los Secretarios Generales del PSOE y ésta no fue una excepción.

Cuando el Comité Federal votó que nuestras diputadas y diputados se abstuvieran para cerrar el paso a unas suicidas terceras elecciones, Patxi se abstuvo. No se ausentó de la cámara para no votar, no renunció a su acta de diputado, no se abstuvo matizando patochadas “por imperativo legal” al modo de los batasunos, no votó no. Hizo lo que había decidido el órgano superior del Partido y se abstuvo. Demostró una disciplina y una lealtad que sólo quienes hemos militado durante décadas en una organización entendemos en su sentido exacto y desde lo más profundo.

Ahora Patxi quiere ser el Secretario de toda la militancia del Partido Socialista Obrero Español, para ello deberá situarse por encima de las distintas sensibilidades, desmarcarse de cualquier tendencia cainita que tanto enferman a la izquierda. No tiene que renegar de nada porque la pluralidad debe ser bienvenida en el Partido y porque en cada momento actuó, manteniendo sus criterios, con respeto y lealtad al Partido.

De momento, Patxi es el único que ha dado un paso al frente optando a la Secretaría General. Ignoro si Susana Díaz, que ha coincidido en mi apoyo a la abstención (1), presentará también su candidatura. A Pedro le deseo un momento de lucidez que le lleve a dejar de hacer el ridículo, de las tres personas que he mencionado es el único que considero absolutamente quemado para presentarse para Secretario General.

Quizá Patxi sea el más indicado para cerrar las heridas del enfrentamiento interno que hemos sufrido en el Partido, pero eso requiere que se desmarque totalmente de Pedro Sánchez, con quien se le viene identificando, y de que tienda puentes hacia la gente que apoya a Susana.

El Partido Socialista está vivo, no es como otras organizaciones donde el miedo y el inmovilismo forjan unanimidades a la búlgara. Pero las distintas tendencias dentro del Partido deben convivir, competir legítima y lealmente, sin el grado de virulencia y agresividad que hemos vivido vergonzosamente estos últimos meses. En estos momentos hay que ahondar en lo que nos une más que marcar las diferencias que nos separan. Mal iremos si Patxi quiere vencer a Susana, sería mucho mejor para el Partido y para nuestra clase que Patxi fuese nuestro Secretario General tras conseguir el apoyo de Susana (2).

Al haber lanzado su candidatura el primero, es Patxi quien tiene la mayor responsabilidad de conseguir los máximos apoyos posibles para unir al Partido en torno a él. Si no lo consigue y pese a ello se presentan, como es legítimo, más candidaturas llegará el momento de analizar a cada persona, su trayectoria y sus planteamientos para votar democrática y libremente a la futura Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español.

Esperemos que nuestras y nuestros dirigentes estén a la altura de las circunstancias.

@JoseRaigal

(1) Creo que el primer pronunciamiento público en favor de la abstención en la investidura de Rajoy para evitar las terceras elecciones fue mi post del 18 de julio titulado “Oposición socialista, YA” Más gente del Partido opinaría lo mismo, pero considerarían que no había llegado aún el momento de expresarlo públicamente.

(2) Aunque mencione a las personas (Patxi, Susana, Pedro) para reflejar las diversas sensibilidades del Partido, y pese a sus motivos particulares de cada una de ellas para tomar sus decisiones, lo cierto es que en el fondo late la pugna por un modelo y una estrategia de partido entre quienes desean una organización socialdemócrata o quienes apuestan por una deriva hacia el populismo radical. En este sentido yo lo tengo claro, un partido socialdemócrata sin complejos es necesario para llegar a ser una alternativa sólida de gobierno democrático que pueda construir un estado social de derecho para proteger mejor los intereses de la clase trabajadora. Ya lo han hecho gobiernos socialistas en España y lo volveremos a pelear, ya estamos en ello, desde la oposición o desde el gobierno según toque por la correlación de fuerzas.

Anuncios

3 pensamientos en “¿Y qué pasa con Patxi, pués?

  1. Buen post, artículo, escrito que has hecho.
    El problema de la izquierda en general y en el PSOE en particular es, a mi modo de ver una continua lucha interna.
    La soberbia ha imperado siempre en los partidos de izquierda y por supuesto en el PSOE.
    Apoyé al PSOE, creyendo que era un partido verdaderamente socialdemócrata y me desilusionó, viendo como se pasaba a la derecha.
    Apoyé al PCE, luego a IU, y me dí cuanta tarde que eramos unos marionetas los votantes.
    Quiero saber de verdad si merece la pena seguir siendo marionetas.
    Muchas gracias José por tu escrito.

  2. Pingback: Primarias socialistas. A dos vueltas, por favor | Una vez dicho esto…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s