César

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Se nos ha ido un camarada. Se me ha ido un amigo. Nos ha dejado César Sanz Estebaranz, una persona cabal, un hombre íntegro y un sindicalista de los pies a la cabeza. Durante muchos años trabajé y milité con él en la Comisión Obrera Estatal del Banco Central Hispano primero, que después sería del Banco Santander.

César fue un hombre serio y responsable, aunque sus camaradas más íntimos conocíamos su menos pública faceta transgresora. Compaginaba en un alarde del que sólo él era capaz una visión terriblemente pesimista de la vida con un sibarita sentido hedonista para disfrutarla en los grandes y pequeños detalles.

César era un intelectual autodidacta, una de las mentes más lúcidas y analíticas que he conocido, con mayor bagaje cultural. Mencionaba con admiración y cariño a Kim Phiby, el famoso agente de inteligencia británico que trabajó para los soviéticos, y cuando venía a cuento en nuestras conversaciones de ideología y de política siempre recordaba la frase de Philby: “Mi única patria es la Unión Soviética”. Yo siempre le vi a César como un Philby español, con esa clase y esa elegancia que se suele atribuir a los británicos y esa indoblegable ideología comunista en defensa de la clase trabajadora.

César fue una persona profundamente leal a las Comisiones Obreras, con esa fidelidad y sentido de la organización que única y exclusivamente tienen los militantes que se han forjado en tiempos duros, que han tenido que pelear con uñas y dientes en la clandestinidad y saben el valor que tiene la organización a la que pertenecen.

César me hizo madurar sindicalmente, con él aprendí el papel que el sindicato debe jugar para ser útil a la clase trabajadora, con él aprendí conceptos como el “sindicato de referencia” o “negociación global” que me ayudaron a crecer en lo sindical y en lo personal. Con César trabajé codo con codo mientras por nuestra COE pasaban tres secretarios generales y durante aquel tiempo se forjó una complicidad y camaradería que han durado hasta el final.

Quienes hemos tenido el enorme privilegio de conocer a César podemos citar cientos de anécdotas, recordar miles de momentos, repetir sus frases más características… Todo nos quedará en el recuerdo y nos acompañará para hacer más leve su dolorosa ausencia.

Hasta siempre, César. Hasta siempre, camarada y amigo. Ya estamos brindando en tu memoria, seguiremos haciéndolo.

@JoseRaigal

 

 

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3 pensamientos en “César

  1. Me gusta lo que cuentas y lo que se lee entre líneas,la próxima copa que tome será a la salud del camarada César ¡¡¡
    Y hay un párrafo que me recuerda una “teoría “sobre meteoritos y comerse el mundo mientras tanto .

    Luchemos un poco más ,por los que nos enseñaron el camino !!

    • Ése es el espíritu, María. César, como yo, también encontraba siempre ocasiones para brindar por todo lo imaginable, aunque él no era de esos largos brindis soviéticos en pie con la copa en la mano, sus brindis eran más sobrios en lo verbal. Cómo recuerdo aquellas largas sesiones de cerveza a la hora de la comida cuando estábamos en la COE en Bolívar, donde las charlas eran más productivas y profundas sin que sonaran los teléfonos de la sección y nos arrollara el fragor diario de la acción sindical y de la organización.

      César era más de ginebra, como mi hijo Mario. Gracias a él yo, que soy más de vodka (Stolischnaya o Absolut) aprendí a que me sonaran las marcas de ginebra de las que luego me hablaba mi hijo.

      Gracias a él aprendí muchas cosas porque, él, que empezó a trabajar a una edad en que los críos de hoy aún van a secundaria, fue un autodidacta impresionante, se leyó todo lo que pudo, vio todo el cine que pudo, pateó todas las exposiciones que pudo, absorbió todo lo que pudo, disfrutó y sufrió todo lo que pudo. Vivió todo lo que pudo.

      Brindaremos por él, en su memoria, también en memoria de nuestro camarada comunista y jesuita García Salve, que también nos ha dejado este fin de semana y en la de todas aquellas mujeres y hombres duros y consecuentes, fruto de su época, que con su trabajo y con su lucha sentaron las bases de todo lo que somos ahora.

      Un abrazo y un beso muy fuerte, Maria. Gracias por tu comentario.

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