Hipocresía tuitera con anteojeras

Los apóstoles de cualquier bando ideológico en twitter suelen clamar exclusivamente por lo suyo, a menudo con ese simplismo dogmático alentado por la escasez de caracteres en los tuits.

¿Qué hay de lo mío? Cuando condenas una tragedia es para poder echarle las culpas a tu enemigo, cuando conmemoras algún día es para halagar a algún colectivo y conseguir sus favores, si reivindicas algún logro lo harás para apuntarte tantos, será un éxito directa o indirectamente propio o de los tuyos.

Por eso lo lamentablemente habitual es que las anteojeras reduzcan tu campo de visión a lo que es útil en la distancia corta, o sea, aquello de lo que te puedes aprovechar y sacar un rendimiento.

La crisis de los refugiados o el drama de la inmigración en pateras a través del Mediterráneo entran en esta esfera. Nos preocupa la gente del tercer mundo cuando se arman de valor y desesperación e intentan entrar en nuestras fronteras. Aquí unos, alarmados y temerosos, proponen restricciones racistas y xenófobas, otros en cambio, desde la bandera solidaria, enseguida arremeten contra los unos y buscan culpables en el poder político que intentan derrocar.

Pero ¿qué ocurre si el problema nace y muere a miles de kilómetros, sin interferir en nuestras vidas ni producir efectos políticos o en nuestros intereses partidistas? Que lo ignoramos con toda desfachatez y nos centramos en lo que nos es útil a nosotros o a nuestro bando.

Esto, que no es nuevo sino hiede por repetitivo y por manifestarse con mayor crueldad en twitter a cada segundo, viene a cuento de las Hambrunas que se están declarando en África y que, en medio de todo el ruido que distorsiona las redes, sólo he visto que las denunciara Oxfam Intermón y algunas, escasas, personas y colectivos.

Cuando en África las personas mueren, si no lo hacen de camino hacia Occidente, importan poco, muy poco. Ya lo vimos en su momento, donde el ébola, una enfermedad endémica en aquel continente, empezó a preocupar ante la posibilidad de que también atravesara mares y océanos y nos contagiara en nuestras ciudades y pueblos.

En medio de este desolador panorama, mención y reconocimiento aparte merecen las ONG y las personas que luchan y trabajan a pie de obra en África y otros continentes para intentar paliar las gravísimas tragedias que destrozan (no sólo con la muerte) las vidas de millones de personas.

Aunque no sean útiles estos dramas para criticar al PP, a Podemos o al PSOE, exigen nuestra atención primero y nuestra actuación después. Lo contrario, repetir con egoismo una y otra vez nuestros mantras partidistas, satura y apesta desde hace ya demasiado tiempo.

@JoseRaigal

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