Contra la xenofobia, España Federal

Ni musulmán es sinónimo de terrorista, ni alemán sinónimo de nazi, ni catalán sinónimo de separatista, ni español de centralista.

Pero cierto es que aunque los separatistas no sean mayoritarios en la sociedad catalana, ruido hacen y mucho. Y existe un sentimiento nacional catalán mas allá del secesionismo, incluso entre quienes mayoritariamente no están por romper sus lazos con España, al que hay que tener en cuenta y que no se puede obviar.

Si esta provocación que han escenificado en un patético simulacro de referéndum me ha tocado el hígado no ha sido sólo por la falta de garantías democráticas con que ha sido organizado (censo universal desconocido y sin posibilidad de reclamar, voto a granel, sin control, sin secreto y sin ná de ná, designación opaca y arbitraria de las mesas electorales, inexistencia de interventores que controlasen…) Tampoco ha sido por la desfachatez que dice muy poco en su favor de utilizar a la chavalería como “escudos humanos” para evitar el cierre de los colegios, ni por la manipulación intensiva y adoctrinadora a qué les han sometido. Aunque también.

Junto a todo lo anterior, lo que más me ha repugnado ha sido la fractura que se busca, de forma xenófoba, totalitaria y antidemocrática dentro de la misma sociedad civil catalana, buscando romper también la convivencia con el resto de España. Parte de la burguesía catalana, en alianza delirante con los antisistema, para tapar su propia corrupción, para justificar sus recortes y pretendiendo sacarle más dinero al Estado, ha iniciado una loca espiral de enfrentamiento y ruptura interna social que ninguna persona progresista puede justificar.

Una vez dicho esto, la solución no es echar más gasolina azuzando el conflicto y provocar más xenofobia anticatalana frente a la xenofobia antiespañola, repito, que abarca a menos de la mitad de la sociedad catalana. Un porcentaje muy importante pero no mayoritario.

Como se trata de convivir habrá que buscar las fórmulas, y en esto no hay nada nuevo bajo el sol, ni se trata de epatar con soluciones imaginativas, la fórmula de Estados Federales funciona en todo el orbe democrático, en países con tanta identidad e integridad nacional como EEUU o Alemania, por ejemplo. Y aunque no se trata de copiar sus modelos, sí que es cierto que la propuesta federal supone apostar por la diversidad dentro de la unidad de forma que se posibilite la convivencia sin vencedores ni vencidos.

Ya estamos dolorosamente hartos del despliegue de testosterona que se está haciendo en torno a la cuestión catalana. Quizá hace falta un poco más de neuronas y menos hormonas para afrontar su solución democrática.

@JoseRaigal

 

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