Y ahora ¿qué?

Como de verdad me creo siempre la democracia interna de las organizaciones en las que milito, y no únicamente cuando gano, lo primero que haré en este post es felicitar a Pedro Sánchez como mi nuevo Secretario General. Y lo segundo, enviarle un abrazo muy fuerte, lleno de solidaridad militante, a Susana Díaz, a la que apoyé y considero que hubiera dirigido al PSOE mucho mejor.

Una vez dicho esto, Pedro Sánchez es mi nuevo Secretario General al que reconozco como tal. Lo que no quita para que, como hice antes, como hago ahora, como haré después, cuando mi Secretario General tome decisiones que comparta las apoyaré y cuando no, pues las criticaré. Repito, como he hecho siempre.

Ahora bien, el máximo órgano de dirección del PSOE es el Congreso, y éste aún ha de celebrarse. Celebrar unas primarias fuera del Congreso puede llevar en una borrachera de satisfacción y autocomplacencia, a que el elegido se considere más allá de la legalidad interna y de las líneas determinadas por el Congreso. Veremos si Pedro opta, como hizo antes, por sentirse un caudillo intocable, o todo lo que ha pasado le ha servido para aprender algo y elige construir la unidad del Partido en torno a una dirección colectiva.

Patxi López ha hecho una campaña excelente, le admiro profundamente aunque yo pidiera el voto para Susana, le escucho esta noche: “el PSOE ha demostrado hoy que es un partido vivo”. Se ha producido un debate fuerte, una campaña intensa, una confrontación real, y es de prever que en el Congreso continúe, porque es donde debe decidirse también, qué modelo de Partido y qué estrategia debe llevar la socialdemocracia en España.

Toca pues reconocer la victoria en estas primarias de Pedro Sánchez, arrimar el hombro para lo que necesite el Partido y preparar el Congreso para que el funcionamiento democrático de nuestra organización, ampliamente acreditado en el día de hoy, continúe diseñando nuestro proyecto socialdemócrata para construir una alternativa real de gobierno.

@JoseRaigal