Despedida (pero no cierre)

Último lunes de junio y comienza el #blogPause propio de los calores que nos derriten la sesera y los microprocesadores de nuestras herramientas.
Seguiré dando la matraca en @twitter, del que despotrico un montón pero que, a fin de cuentas, es el medio por excelencia de comunicación y expresión. Con todas las miserias propias de su sistema de funcionamiento y de los tiempos tan nauseabundos que vivimos, pero con toda la inmediatez y repercusión con que funciona. Su excelencia es a la vez su fragilidad: lo bueno de Twitter es que cualquiera puede hablar, y lo malo no, lo peor, es que cualquiera lo hace.

El verano, con sus tiempos lánguidos, al menos en los países mediterráneos, es una oportunidad de tomarnos un ritmo más acorde con la reflexión sobre qué hacemos y como lo hacemos, sirve para adaptarse a lo nuevo y para intentar organizar lo futuro. En el trabajo se puede uno tomar momentos para reorganizarse y pulir las siempre pendientes tareas atrasadas, planificando a corto y a medio plazo planes que, en según que momento, habrá que desechar e improvisar, adaptándonos de nuevo al medio.

En lo personal… en lo personal sirve para tantas cosas y tan privadas son que ya sabrás tú como vas a emplear este tiempo. Yo aún tengo la sobredosis de centígrados de esta tarde y aún no he decidido nada, bastante con relajar el espíritu y seguir machacando y reconfortando el cuerpo, mientras busco el encuentro con la gente que quiero, igual que el resto del año (pero con más calor).

Nueva temporada del blog en septiembre, el próximo hará 4 años (empezó un 4 de septiembre, el cumple de mi hija) ando dando vueltas a algunas ideas y proyectos y probablemente cambiaré formato, aunque aún no está muy decidido.

Un poco saturado de la decepcionante dinámica social y política de este país, permíteme que no entre en materia. Simplemente me despido de ti, esperando que sobrevivamos al verano. Nos vemos a la vuelta, al inicio de nuestro particular curso escolar.

Salud.

@JoseRaigal

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