De vuelta por los pelos (qué hartura)

Soy alguien que duda constantemente, aunque procuro disimularlo porque en la jungla en que nos movemos las dudas se confunden con la debilidad y no hay que darle bazas al enemigo.

Mi última duda fue si reabrir el blog esta temporada o dejarlo correr. Mucha decepción en vena y mucho hartazgo de mitineros de pacotilla hacen crecer mi escepticismo sobre el ser humano y todos los héroes de la patria o del proletariado, tanto monta monta tanto.

Si siempre me ha saturado la pedante profundidad de las frases sentenciosas de Horatio (véase CSI Miami) imaginaos los tuits que pretenden desnudar la verdad absoluta en 144 caracteres, erróneos casi siempre (y no va de sintaxis ni ortografía). A veces el ruido de Twitter o de cualquier red social, cadenas de bulos guasaperos incluidos, abruma al dejar en evidencia lo mezquina y miserable de la condición humana. Cómo cualquier sinapismo con un teclado puede sentirse alguien importante y distribuir juicios absolutistas sobre el bien y el mal, juzgando con un desparpajo directamente proporcional a su ignorancia.

Si al final, una vez más, no he tirado la toalla, es porque en medio de la ciberturba afortunada y extrañamente, por razones que aún se me escapan, es posible encontrar gente que realmente aporta algo, que ayuda a que reflexione y no se queda en el consignazo, aún a costa de ganarse los improperios de tanto paleto ignorante incrustado en el andamiaje de cualquier seudoproyecto totalitario.

Así que por esa extraña mezcla de no abandonar miniespacios para que no los ocupe la sinrazón y de ganas de no solo leer, sino también escribir y compartir es por la que este blog inicia una nueva temporada.

Esta vez nos veremos los martes a las 9 de la mañana, por eso de variar un poco, que las rutinas homogeneizadoras siempre me pesan como una losa gris.

Hasta el próximo martes, si te apetece 😉

@JoseRaigal

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